Hace mucho tiempo no escribo nada en este blog. Lo haré ahora que los sentimientos están a flote, aunque esto no significa que hable de mis sentimientos. Este blog lo he creado para dar teorías. Teorizar es un ejercicio que me hace descargar, hace que me sienta mejor. Bueno, entonces, comenzaré.
Una idea que ha movido mi mente hace unos días es la propia (o, tal vez, no tan propia) teoría de los mundos, junto con el perspectivismo y la noción de ser que se desprende del mismo. Explicaré cada uno de estos conceptos (mi concepción de ellos) y luego proseguiré a relacionarlos. Trataré de no dar un juicio en cuanto a lo que deba adoptarse. Tampoco deseo que se vea esta teoría como algo falsable o no, dejar los juicios de lado (aunque, ahora que manifiesto mi voluntad, esto probablemente también es un juicio).
En cuanto a la teoría de los mundos, ésta no ha sido desarrollada a plenitud. Incluso espero recordarla conforme escribo. Esto refiere a que cada persona tiene un mundo, el suyo propio, el que no comparte con nadie, en primera instancia. Según esto hay tipos de relaciones. Aunque, primero vayamos a la definición de mundo, una más extensa. Un mundo es a lo que el ser está acostumbrado, con lo que se siente cómodo para relacionarse, con lo que le incomóda, con lo que valora o desvaloriza. Es su mundo porque es a lo que está acostumbrado, es el conjunto de entendimiento y sentimientos hacia lo que se relaciona con esa persona. Ahora, supongamos que cada uno tiene este mar de conceptos y de sentimientos acerca de lo que se relaciona con él... ¿Cómo son las relaciones con otras personas cuando se habla del mundo? Veo en este caso un choque de ideas, ideas que se muestran contrarias o, mejor dicho, no idénticas. Pugnan en un conflicto cuando pasan a la inidentidad. Entonces, para evitar esto, se crean otros mundos que pueden ser entre personas afines o personas que sólo se entiendan. También se crea la moral como forma de homogenizar los mundos y eliminar los conflictos. Hay varias formas de atenuar estos conflictos para que las personas se relacionen. La exitencia de estos mundos dan cuenta que las personas siente su mundo de una determinada manera, diferente a otras.
Ahora, desarrollaré el punto de las perspectivas. Una perspectiva es, según el Dr. Goleman, selección. Este punto lo he desarrollado en una entrada anterior y lo desarrollaré ahora poniendo elementos de mi parte. Si percibir un objeto es solamente percibir lo que queremos,es decir, seleccionar según nuestra voluntad; entonces el objeto percibido obedece a patrones sentimentales. Este es un punto discutible, pero me parece que la voluntad obedece a sentimientos. Estos sentimientos son manifestados en valores, en juicios de valor. Los sentimientos que uno tiene hacia algo les da un valor. Se supone que lo que causa dolor tiene un menor valor y lo que causa placer tiene más valor. Una visión como la relataría Hobbes de acuerdo al motor placer-dolor. Pero parece ser que hay más. Lo que a una persona le parece doloroso o que le da placer es heterogéneo, es decir, puede qué haya una opinión unánime sobre algo doloroso, y es precisamente por eso que cuando alguien no obedece la regla es tratado de freak (palabra que adoro usar). Esto daría un paso en contra de la generalización: hace a las perspectivas, heterogéneas. Según esto se desprende el concepto de ser.
"Los individuos se componen de dos yo: el yo observado por los demás y el que se observa a sí mismo" Ésta es una cita textual de lo dicho en Evangelion un anime de 1995 en el capítulo 17. Esa idea fue la que me movió la cabeza, la que traté de entender y darle una forma que no sea igual, que sea mía. En esto veo un nacimiento del ser a partir de la percepción de cada persona. El ser podría nacer cuando se es observado, la conciencia de algo crea un ser. Esto lo digo porque si nadie tuviera conciencia de ese ser este no existiría. Esto lo digo suponiendo que no sabemos si los animales tienen o no conciencia alguna sobre algo. ¿Seríamos algo si no tuvieramos conciencia de serlo? ¿existiría lo demás si no fuéramos concientes de eso?
Entonces, los mundos que digo son la conciencia, toda nuestra existencia y la de lo demás trata sobre valorar lo que somos concientes. La perspectiva es el modo en que se ve algo, el modo en que queremos que exista algo. Tomar conciencia de las cosas hace que existan y se configuran en nuestro mundo, el que construimos cuando tomamos conciencia de diversas cosas, valorando cada una en forma de delimitar nuestro mundo, en forma de cuidar nuestros sentimientos.
Creo que estoy dejando de lado la percepción de los hechos... Me pregunto si se acoplan a esta teoría o, más bien, es necesaria otra teoría para poder dar cuenta de los mismos.
sábado, 1 de agosto de 2009
domingo, 15 de marzo de 2009
Désespéré, mais tranquille
"Cuando alguien es herido emocionalmente, inmediatamente crea barreras de defensa, sea cual sea, pero las crea, las personas se separan. La persona ofensora no es, probablemente, alguien que quiso hacerlo para herir al otro, ese infringir dolor puede obedecer a diversos factores no personales, el atacante no es en sí malvado, no en sí tiene algo en contra del ofendido, son factores externos. Pasado el conflicto la persona ofendida creará mecanismos para que tal dolor emocional no vuelva a suceder, controlando sus actos para que eso no ocurra de nuevo: puedes ser hostil al ofensor, complaciente al ofensor (tratar de no hacerlo enojar), indiferente al ofensor, etc. Incluso si la persona ofendida se diera cuenta que no fue un ataque personal y casi nunca hay posibilidad que esa ofensa pase, prefiere acatarse a sus medidas de protección porque el miedo, en ese momento, crece a partir de lo que pasó y se desea intensamente que tal evento no vuelva a ocurrir"
Esta cita ci-dessous es un pensamiento que concreté cuando fui, justamente, herido emocionalmente: nada mejor que el momento fresco para dar rienda suelta al entendimiento de ti mismo, de tus pensamientos. Pero, esto es sólo bocetos, sólo proyectos para lo que puede ser desarrollado en manera más o menos amplia. Y la idea es la siguiente: la fuerza de este razonamiento defensivo, infantil y natural concerniente al discernimiento del bien y el mal. (los anteriores adjetivos no tienen ningún sentido peyorativo: únicamente tratan de explicar un tema).
Las personas tienden a razonar los actos con juicios. Esto es algo no razonado porque, según entiendo, según formulo esta explicación, juzgar es sentir. Este punto es importante: el juzgar algo, decir si estás de acuerdo o no, se basa en las propias experiencias, en lo que te ha herido, en lo que te ha sido útil, en lo que te a causado placer, en lo que podrías sentir en determinada situación, etc. Me explico con dos ejemplos: Cuando alguien es robado, aquel se siente atacado, siente que quiere eso y ya no lo tiene lo que piensa es: "Me han robado, eso no debería pasar, quien me robó es malo, debería haber una punición para tal persona, etc.". Se hace toda una ley a partir de la propia experiencia, sin entender el acto en sí, siendo dominado por los sentimientos al perder algo y no por verdaderas razones, sino, sentimientos de furia, sentimientos de dolor, de necesidad de protección, etc. Otro ejemplo es el considerar a una persona como buena a la luz de sus actos: una persona solidaria es alguien que ayuda a otro, al propósito del otro: que alguien te ayude a lograr algo para ti es algo reconfortante, que te puede hacer sentir feliz, estable. Si alguna vez alguien a sentido eso lo encontrará placentero y será considerado de bueno. Estos son simples ejemplos del juicio pero en realidad va más allá de ser sentimientos pensados: es la raíz de los conflictos.
El estar de acuerdo o el estar en desacuerdo son juicios sobre una forma de ver la vida, sobre un pensar: es decir, según tu criterio, si esto que dice el otro debería ser o no. Es una censura, es una puerta cerrada a un posible universo, o un ennoblecimiento de una postura que va de acuerdo con la tuya, aquella que has creado de acuerdoa tus experiencias de dolor o de goce. Más aún, la tolerancia se muestra como una manera de cohexistir pacíficamente entre ideologías, pero no es más que la reafirmación de estar de acuerdo o no, que da paso a una incomprensión del otro, un ánimo a pensar que yo estoy correcto y esta es mi verdad, tal vez modificable, pero verdad al fin y al cabo. En sí, esos pensamientos no cohabitan, sino es que se discuten y se piensan para hacer una única forma de pensar con el estandarte de "algo hay que hacer con esta situación, por eso esto es lo correcto". Tampoco apunto por un pensamiento de que todo es verdad, apunto por el pensamiento que existe una gran posibilidad de que estemos equivocados, y esto pensamos. Y he allí el punto, no existe ánimos de juzgar los pensamientos, sólo de entenderlos, de saber qué es lo que piensa el otro.
Imaginemos los conflictos de medio oriente: las personas luchan por su religión, la misma religión te dice que lo que está establecido es lo verdadero, lo correcto y que los demás están errados. Este pensamiento crea más de lo que ellos supuestamente no quieren: inestabilidad y muerte. No hay ningún establecimiento de ideología, ningún avance, sólo destrucción y odio. El pensamiento continuo es de supervivencia, no hay desarrollo en un país tan inestable.
Ahora pensemos que Dios existe y que lo que dice la biblia cristiana es verdadero. Otra persona nos dice que no es cierto, que está en desacuerdo y que nos lo puede probar. Entonces lista, por ejemplo, a los personajes de otras religiones que se parecen a Jesús y argumenta, también, el enriquecimiento de El Vaticano. Entonces yo argumento que eso no es verdad y que en realidad es una malinterpretación de los manuscritos de otras culturas, además digo que El Vaticano no gana tanto como se piensa y que una empresa mediana de EE.UU. gana mucho más que ellos. Y los dos llegan a un punto inconciliable de desacuerdo en el cual dicen: está bien, no estoy de acuerdo, pero tolero tu pensamiento. Pregunto: ¿No hubiera sido más enriquecedor y más próximo a la verdad el hacer, con lo que piensan, una genealogía y un análisis del tema en sí? ¿Por qué sólo hicieron una comptencia de saber quién tiene la razón, de probar que yo tengo la verdad y por eso he ganado? Y eso nos lleva al siguiente punto: la competencia.
La competencia es un estado de intranquilidad, de supuesto incentivo para mejorar a partir de querer ganar. No existe un gusto en sí de mejorar o de hacer algo más eficiente o de llegar a un punto: sólo existe el interés propio y el pensamiento repetido mil veces en la cabeza de querer ganar. No hay una verdadera motivación de querer descubrir algo o explicar qué es lo que pasa, sino un pensamiento de querer ganar o, tal vez, de no perder.
Y, esta competencia se relaciona mucho con el razonamiento de definición del bien y el mal porque es una relación entendida como el perder o ganar cuando hay una herida emocional, es un sentimiento muy arraigado, aunque también aprendido, de tomar las cosas personalmente y pelear o refugiarse, crear barreras cuando se es herido. El juicio de los actos de otra persona es también una herida emocional, es una desaprobación o ennoblecimiento de los demás, creando en la persona juzgada un dolor al rechazo o un sentimiento de felicidad al ser aprobado, incluido.El dolor, los sentimientos encontrados y las reacciones inmediatas nublan el razocinio y crean juicios para no sentir dolor o para sentir más placer.
Esta cita ci-dessous es un pensamiento que concreté cuando fui, justamente, herido emocionalmente: nada mejor que el momento fresco para dar rienda suelta al entendimiento de ti mismo, de tus pensamientos. Pero, esto es sólo bocetos, sólo proyectos para lo que puede ser desarrollado en manera más o menos amplia. Y la idea es la siguiente: la fuerza de este razonamiento defensivo, infantil y natural concerniente al discernimiento del bien y el mal. (los anteriores adjetivos no tienen ningún sentido peyorativo: únicamente tratan de explicar un tema).
Las personas tienden a razonar los actos con juicios. Esto es algo no razonado porque, según entiendo, según formulo esta explicación, juzgar es sentir. Este punto es importante: el juzgar algo, decir si estás de acuerdo o no, se basa en las propias experiencias, en lo que te ha herido, en lo que te ha sido útil, en lo que te a causado placer, en lo que podrías sentir en determinada situación, etc. Me explico con dos ejemplos: Cuando alguien es robado, aquel se siente atacado, siente que quiere eso y ya no lo tiene lo que piensa es: "Me han robado, eso no debería pasar, quien me robó es malo, debería haber una punición para tal persona, etc.". Se hace toda una ley a partir de la propia experiencia, sin entender el acto en sí, siendo dominado por los sentimientos al perder algo y no por verdaderas razones, sino, sentimientos de furia, sentimientos de dolor, de necesidad de protección, etc. Otro ejemplo es el considerar a una persona como buena a la luz de sus actos: una persona solidaria es alguien que ayuda a otro, al propósito del otro: que alguien te ayude a lograr algo para ti es algo reconfortante, que te puede hacer sentir feliz, estable. Si alguna vez alguien a sentido eso lo encontrará placentero y será considerado de bueno. Estos son simples ejemplos del juicio pero en realidad va más allá de ser sentimientos pensados: es la raíz de los conflictos.
El estar de acuerdo o el estar en desacuerdo son juicios sobre una forma de ver la vida, sobre un pensar: es decir, según tu criterio, si esto que dice el otro debería ser o no. Es una censura, es una puerta cerrada a un posible universo, o un ennoblecimiento de una postura que va de acuerdo con la tuya, aquella que has creado de acuerdoa tus experiencias de dolor o de goce. Más aún, la tolerancia se muestra como una manera de cohexistir pacíficamente entre ideologías, pero no es más que la reafirmación de estar de acuerdo o no, que da paso a una incomprensión del otro, un ánimo a pensar que yo estoy correcto y esta es mi verdad, tal vez modificable, pero verdad al fin y al cabo. En sí, esos pensamientos no cohabitan, sino es que se discuten y se piensan para hacer una única forma de pensar con el estandarte de "algo hay que hacer con esta situación, por eso esto es lo correcto". Tampoco apunto por un pensamiento de que todo es verdad, apunto por el pensamiento que existe una gran posibilidad de que estemos equivocados, y esto pensamos. Y he allí el punto, no existe ánimos de juzgar los pensamientos, sólo de entenderlos, de saber qué es lo que piensa el otro.
Imaginemos los conflictos de medio oriente: las personas luchan por su religión, la misma religión te dice que lo que está establecido es lo verdadero, lo correcto y que los demás están errados. Este pensamiento crea más de lo que ellos supuestamente no quieren: inestabilidad y muerte. No hay ningún establecimiento de ideología, ningún avance, sólo destrucción y odio. El pensamiento continuo es de supervivencia, no hay desarrollo en un país tan inestable.
Ahora pensemos que Dios existe y que lo que dice la biblia cristiana es verdadero. Otra persona nos dice que no es cierto, que está en desacuerdo y que nos lo puede probar. Entonces lista, por ejemplo, a los personajes de otras religiones que se parecen a Jesús y argumenta, también, el enriquecimiento de El Vaticano. Entonces yo argumento que eso no es verdad y que en realidad es una malinterpretación de los manuscritos de otras culturas, además digo que El Vaticano no gana tanto como se piensa y que una empresa mediana de EE.UU. gana mucho más que ellos. Y los dos llegan a un punto inconciliable de desacuerdo en el cual dicen: está bien, no estoy de acuerdo, pero tolero tu pensamiento. Pregunto: ¿No hubiera sido más enriquecedor y más próximo a la verdad el hacer, con lo que piensan, una genealogía y un análisis del tema en sí? ¿Por qué sólo hicieron una comptencia de saber quién tiene la razón, de probar que yo tengo la verdad y por eso he ganado? Y eso nos lleva al siguiente punto: la competencia.
La competencia es un estado de intranquilidad, de supuesto incentivo para mejorar a partir de querer ganar. No existe un gusto en sí de mejorar o de hacer algo más eficiente o de llegar a un punto: sólo existe el interés propio y el pensamiento repetido mil veces en la cabeza de querer ganar. No hay una verdadera motivación de querer descubrir algo o explicar qué es lo que pasa, sino un pensamiento de querer ganar o, tal vez, de no perder.
Y, esta competencia se relaciona mucho con el razonamiento de definición del bien y el mal porque es una relación entendida como el perder o ganar cuando hay una herida emocional, es un sentimiento muy arraigado, aunque también aprendido, de tomar las cosas personalmente y pelear o refugiarse, crear barreras cuando se es herido. El juicio de los actos de otra persona es también una herida emocional, es una desaprobación o ennoblecimiento de los demás, creando en la persona juzgada un dolor al rechazo o un sentimiento de felicidad al ser aprobado, incluido.El dolor, los sentimientos encontrados y las reacciones inmediatas nublan el razocinio y crean juicios para no sentir dolor o para sentir más placer.
viernes, 6 de marzo de 2009
monnaie
Me ha movido la mente, hace poco, el pensamiento que yo ya había pensado pero tomado como banal: plantear una alternativa al sistema monetario. Es cierto, Jacque Fresco, que todos estos sistemas han tenido siempre la misma base, ya sea comunismo, capitalismo, socialismo, anarquismo, etc. Pensaba, hace un tiempo, que como tesis para finalizar mi carrera, el plantear un cambio al sistema económico monetario. Pero creo que es más importante que eso, mucho más importante.
Hoy no tengo nada qué hacer, entonces comenzé a ver, por 5ta vez, creo, el video the corporation y tuve una epifanía fantástica de comprensión de este sistema. Está bien, exagero, pero de todos modos. Comenzemos por el hecho de que la moneda es un invento humano, un invento que es formado para el intercambio de productos, una medida. Esto comienza con una base de juzgar, por vista propia, qué vale más y qué vale menos. También si tienes mucho de algo que vale poco, es como si tuvieras una cosa que vale mucho. Entonces, si tienes mucho dinero puedes tener más cosas o una o dos cosas de un valor alto, o tal vez muchas cosas de bajo valor y una de mucho valor, etc. Allí, justo allí, nace las ganas de quere ganar más, lo llamaré greed porque es una palabra exacta y porque codicia suena al antiguo testamento. Ergo, el greed nace como un gusto por algo, un gusto que al tener mucho de eso, da poder... cambia de greed a gusto por el poder, ansias de poder. No siempre pasa esto, claro está, pero hay varios casos en los cuales ha pasado, ya sea por una corporación o por un banco. No solamente desata esto pero también envidia de los que tienen menos y oposición de poseedores y no poseedores. Más aún, se genera una posibilidad de acumulación y una defensa de la misma por el argumento de incentivo. Está última es muy importante porque es el principal argumento para que el sistema monetario perdure y no sea suplantado: ¿Quién va a querer hacer algo si no le dan algo a cambio? Y es cierto, estoy seguro que no existe altruismo, que no existe acción desinteresada porque algo siempre vas a ganar, si no, no lo haces, al menos que seas obligado a hacerlo.
El segundo punto es que todo mundo habla de dinero, y todos creemos saber de economía. Este punto es importante: ellos gustan del dinero y lo investigan y piensan mucho en él, y recuerden que ganar dinero es igual a ganar poder. Asumiré que los lectores saben lo que es inflación, y sobre todo que no es la alza de precios si no la alza de dinero circulante que devalúa el valor de la moneda. Pero... ¿quién la produce? el estado.... ¿y por qué? la verdadera razón es para dar más dinero que no existe a las personas que ya mucho dinero tienen, lo dan en forma de préstamos, pero, lo hacen porque hay demanda de préstamos y en vez de prestar del dinero que ya hay como todos pensarían (me refiero a que se cree que el banco presta dinero que ellos ya tienen sólo para ganar el interés) lo que hacen es crear dinero que no existe porque nadie sabe que no existe aumentando así el dinero circulante, y todo ese nuevo dinero es suyo, aparte del interés que no existe sino que esperan que sea abonado por quienes pidieron el préstamo. Eso lo hacen los bancos más grandes, de los que se cree que tienen recursos inmensos e infinitos y que son quienes prestan de su dinero. Pero... ¿Ven el punto?
Las personas crean una moneda para el intercambio. Otras personas, las realmente interesadas en el dinero, crean más monedas para sí mismas, haciéndolo hasta el infinito para tener más y más dinero. Las personas que crearon, inicialmente, el dinero para un intercambio no tienen más ese propósito. Y crean cada vez más y más dinero haciendo que la brecha entre personas que tienen mucho de ese mismo invento y de los que tienen menos cada vez sea más grande. Esta forma de organización genera de lo que todos se quejan: pobreza, poder, conflictos ideológicos, necesidades insatisfechas, necesidad de más dinero, colapso económico, crisis ambiental, etc. Por consecuente... ¿Creamos un mundo del cual quejarnos siempre?
Los conflictos nacen del no ponerse de acuerdo o estar de acuerdo, del juzgar lo que alguien piensa, del querer competir con el otro. Si buscamos una sociedad que sea siempre no pacífica, que siempre esté desequilibrada y sin estar tranquilos entonces hemos conseguido lo que queremos. Pero si, por el contario, queremos una sociedad tranquila y estable este sistema crea más de lo que no queremos, nos encierra en un círculo de infinito conflicto y sufrimiento.
¿Qué es lo que quieres?
Hoy no tengo nada qué hacer, entonces comenzé a ver, por 5ta vez, creo, el video the corporation y tuve una epifanía fantástica de comprensión de este sistema. Está bien, exagero, pero de todos modos. Comenzemos por el hecho de que la moneda es un invento humano, un invento que es formado para el intercambio de productos, una medida. Esto comienza con una base de juzgar, por vista propia, qué vale más y qué vale menos. También si tienes mucho de algo que vale poco, es como si tuvieras una cosa que vale mucho. Entonces, si tienes mucho dinero puedes tener más cosas o una o dos cosas de un valor alto, o tal vez muchas cosas de bajo valor y una de mucho valor, etc. Allí, justo allí, nace las ganas de quere ganar más, lo llamaré greed porque es una palabra exacta y porque codicia suena al antiguo testamento. Ergo, el greed nace como un gusto por algo, un gusto que al tener mucho de eso, da poder... cambia de greed a gusto por el poder, ansias de poder. No siempre pasa esto, claro está, pero hay varios casos en los cuales ha pasado, ya sea por una corporación o por un banco. No solamente desata esto pero también envidia de los que tienen menos y oposición de poseedores y no poseedores. Más aún, se genera una posibilidad de acumulación y una defensa de la misma por el argumento de incentivo. Está última es muy importante porque es el principal argumento para que el sistema monetario perdure y no sea suplantado: ¿Quién va a querer hacer algo si no le dan algo a cambio? Y es cierto, estoy seguro que no existe altruismo, que no existe acción desinteresada porque algo siempre vas a ganar, si no, no lo haces, al menos que seas obligado a hacerlo.
El segundo punto es que todo mundo habla de dinero, y todos creemos saber de economía. Este punto es importante: ellos gustan del dinero y lo investigan y piensan mucho en él, y recuerden que ganar dinero es igual a ganar poder. Asumiré que los lectores saben lo que es inflación, y sobre todo que no es la alza de precios si no la alza de dinero circulante que devalúa el valor de la moneda. Pero... ¿quién la produce? el estado.... ¿y por qué? la verdadera razón es para dar más dinero que no existe a las personas que ya mucho dinero tienen, lo dan en forma de préstamos, pero, lo hacen porque hay demanda de préstamos y en vez de prestar del dinero que ya hay como todos pensarían (me refiero a que se cree que el banco presta dinero que ellos ya tienen sólo para ganar el interés) lo que hacen es crear dinero que no existe porque nadie sabe que no existe aumentando así el dinero circulante, y todo ese nuevo dinero es suyo, aparte del interés que no existe sino que esperan que sea abonado por quienes pidieron el préstamo. Eso lo hacen los bancos más grandes, de los que se cree que tienen recursos inmensos e infinitos y que son quienes prestan de su dinero. Pero... ¿Ven el punto?
Las personas crean una moneda para el intercambio. Otras personas, las realmente interesadas en el dinero, crean más monedas para sí mismas, haciéndolo hasta el infinito para tener más y más dinero. Las personas que crearon, inicialmente, el dinero para un intercambio no tienen más ese propósito. Y crean cada vez más y más dinero haciendo que la brecha entre personas que tienen mucho de ese mismo invento y de los que tienen menos cada vez sea más grande. Esta forma de organización genera de lo que todos se quejan: pobreza, poder, conflictos ideológicos, necesidades insatisfechas, necesidad de más dinero, colapso económico, crisis ambiental, etc. Por consecuente... ¿Creamos un mundo del cual quejarnos siempre?
Los conflictos nacen del no ponerse de acuerdo o estar de acuerdo, del juzgar lo que alguien piensa, del querer competir con el otro. Si buscamos una sociedad que sea siempre no pacífica, que siempre esté desequilibrada y sin estar tranquilos entonces hemos conseguido lo que queremos. Pero si, por el contario, queremos una sociedad tranquila y estable este sistema crea más de lo que no queremos, nos encierra en un círculo de infinito conflicto y sufrimiento.
¿Qué es lo que quieres?
sábado, 4 de octubre de 2008
De liberarme a necesitarte
Hace un tiempo tuve una conversación poco convencional con un amigo. El razonamiento empleado fue medio determinado, pero llegaba a una propuesta, ampliamente debatible, al final de una discusión. El tema era la libertad y si puede ser alcanzada o no. Sobre la misma llegamos a conclusiones que se desmentían unas a otras conforme avanza la conversación.
1.Para ser libres tenemos que privar de libertades a otros
Si la libertad es no tener restricciones significa que podríamos hacer lo que querramos con el otro. Mi amigo argumenta: "tu libertad técnicamente acaba cuando comienza la del otro, pero de esa forma, deja de ser 'libertad' porque no eres libre del todo". Luego, él mismo, sugiere, no seguro de usar la palabra correcta, que existen privilegiados quienes pueden privar de libertades a otros. Yo propongo, entonces, que el ser privilegiados el poder quitarle libertad a otro se hace para generar algo en nosotros que es constante. Este algo puede ser el mismo poder, el capital, ser libre de trabajar, etc. Pero... ¿Acaso esto no los vuelve esclavos de la búsqueda de ese algo? Eso nos lleva al siguiente punto.
2.Algo que te ata: las necesidades en sí.
Suena medio determinante, ¿no es así? Sólo déjenme recordarles que lo acá planteado es ampliamente debatible: 0% absoluto. Entonces, continuando, podemos ver a los "oprimidos" por el privilegiado como personas necesitadas de un guía. Ahora bien, delimitamos dos puntos causales en este pensamiento: ocurre por costumbre o necesidad. Me explico: abordamos el tema por la posibilidad que el ver, tal vez en los momentos más tempranos de nuestra vida, a nuestros padres como guías es una costumbre, una necesidad o, tal vez, algo innato en el ser humano. En segundo lugar, la costumbre de jerarquizar la mayoría de intituciones y organizaciones humanas para "hacerlas más eficientes". En tercer lugar, la necesidad de un guía al ya no tener a los padres: "...cuando nuestros padres dejan de guiarnos, desesperadamente, buscamos otro guía (sea un lider político, un amigo al cual seguimos, una pareja,etc.: siempre estamos en busca de alguien o algo en qué apoyarnos que puede ser incluso drogas o alcohol, algo que nos guíe..."
Ahora, este análisis ha sido desarrollado a partir de la vista del quien necesita a alguien, pero esto también se da para quien brinda la protección: este puede tener a otra persona en quien depender o co-depender o con quien proteje se forma una reciprocidad de dependencia. Esto, me parece, no es visto como una dependencia, sino como algo noble y necesario. Este estado simbiótico es negado por el ser para no enfrentar el hecho de lo peligroso que es quedarse sin el mismo: le llama amar demasiado. Y es que la debilidad del ser y su necesidad de cariño y protección van más allá de la racionalidad para dar paso a la no angustia, la pasividad y el sentimiento de no tener miedo. Tal vez, la búsqueda de despertar en el otro compasión y deseos de protejer es la táctica narural humana para no morir.
-Está imperfecto, pero me gusta.-
-Para usted, amigo-
1.Para ser libres tenemos que privar de libertades a otros
Si la libertad es no tener restricciones significa que podríamos hacer lo que querramos con el otro. Mi amigo argumenta: "tu libertad técnicamente acaba cuando comienza la del otro, pero de esa forma, deja de ser 'libertad' porque no eres libre del todo". Luego, él mismo, sugiere, no seguro de usar la palabra correcta, que existen privilegiados quienes pueden privar de libertades a otros. Yo propongo, entonces, que el ser privilegiados el poder quitarle libertad a otro se hace para generar algo en nosotros que es constante. Este algo puede ser el mismo poder, el capital, ser libre de trabajar, etc. Pero... ¿Acaso esto no los vuelve esclavos de la búsqueda de ese algo? Eso nos lleva al siguiente punto.
2.Algo que te ata: las necesidades en sí.
Suena medio determinante, ¿no es así? Sólo déjenme recordarles que lo acá planteado es ampliamente debatible: 0% absoluto. Entonces, continuando, podemos ver a los "oprimidos" por el privilegiado como personas necesitadas de un guía. Ahora bien, delimitamos dos puntos causales en este pensamiento: ocurre por costumbre o necesidad. Me explico: abordamos el tema por la posibilidad que el ver, tal vez en los momentos más tempranos de nuestra vida, a nuestros padres como guías es una costumbre, una necesidad o, tal vez, algo innato en el ser humano. En segundo lugar, la costumbre de jerarquizar la mayoría de intituciones y organizaciones humanas para "hacerlas más eficientes". En tercer lugar, la necesidad de un guía al ya no tener a los padres: "...cuando nuestros padres dejan de guiarnos, desesperadamente, buscamos otro guía (sea un lider político, un amigo al cual seguimos, una pareja,etc.: siempre estamos en busca de alguien o algo en qué apoyarnos que puede ser incluso drogas o alcohol, algo que nos guíe..."
Ahora, este análisis ha sido desarrollado a partir de la vista del quien necesita a alguien, pero esto también se da para quien brinda la protección: este puede tener a otra persona en quien depender o co-depender o con quien proteje se forma una reciprocidad de dependencia. Esto, me parece, no es visto como una dependencia, sino como algo noble y necesario. Este estado simbiótico es negado por el ser para no enfrentar el hecho de lo peligroso que es quedarse sin el mismo: le llama amar demasiado. Y es que la debilidad del ser y su necesidad de cariño y protección van más allá de la racionalidad para dar paso a la no angustia, la pasividad y el sentimiento de no tener miedo. Tal vez, la búsqueda de despertar en el otro compasión y deseos de protejer es la táctica narural humana para no morir.
-Está imperfecto, pero me gusta.-
-Para usted, amigo-
miércoles, 1 de octubre de 2008
Opināri
Escuché, en un programa de televisión, la palabra, por casualidad, "opinión" y, reflexionando un poco, recordé la relación que hay entre lo antes mencionado y las nociones de bien y mal. Decidí, pues, publicar sobre este tema ya que es necesario, casi imperativo, para que logren localizar el punto de indeterminación de donde parte mi pensamiento. La perspectiva que tengo sobre el mundo y todo lo que se infiere después de los primero axiomas. Comenzaré con aquella palabra: perspectiva.
Desafortunadamente, muy a mi pesar y desanimándome, este no es un pensamiento propio, sino adherido a mi mente, como una verdad inherente, peor ampliamente cuestionable. Empezaré con una pequeñísima cita del Dr. Daniel Goleman: "La percepción es selección...". Y es, al parecer, una afirmación ampliamente argumentada con la vida misma, percibimos lo que queremos ver, seleccionamos qué recordaremos y qué no. Esto hace que haya una heterogeneidad del pensamiento y una divergencia constante entre personas. Esta afirmación es, tal vez, el comienzo de la subjetividad de las interpretaciones, de la no uniformidad de las consecuentes opiniones.
Ahora bien, sigamos con la teoría de Nietzsche sobre el bien y el mal (por favor, no lo desacalifiquen por su misoginia, odio por las masas, apatía natural,etc.). Friedrich resuelve que uno mismo, una etnia, un grupo humano,etc. asume lo que hace y predica (sobre todo predica) como lo más noble que puede hacerse, lo único bueno y verdadero. Esto se desenvuelve en una total subjetividad del pensamiento moral y una compulsiva obsesión por homogenizar, de acuerdo a lo que uno piensa, la actividad del hombre en una honra constante a lo bueno y noble. Explica Nietzsche que las clases poseedoras y con mayot jerarquía social se ven a sí mismas como las más nobles, ven a la masa como la escoria más vil por ser su antítesis y carecer de los "valores" que ellos poseen. Del mismo modo las personas pobres, que sienten el pesar del día a día trabajando arduamente para ganar solamente algunos centavos. Su nobleza recae en que el sufrimiento que ellos sienten es digno de ser compadecido, siendo ellos, al sufrir, nobles y buenos, no como los opresores que son malvados y crueles.
El credo popular ha sido más o menos homogenizado por lo cristiano. Estos valores cristianos han sido enseñados de generación en generación como algo absoluto e inmutable que rigen a la persona, lo que debe hacer y lo que no. Quienes nos enseñan esto son justamente nuestros padres quienes nos portegieron y cuidaron de infantes, quienes, probablemente, nos sentimos apegados y expuestos al ser quienes más han penetrado en nuestro ser: tienen demasiada influencia sobre nosotros y nos enseñan todo eso, lo unico que nos queda es aceptar esas enseñanzas como incuestionables. Más aun, defendemos con vehemencia lo aprendido, lo llevamos a términos en que todo lo que está fuera de este entendimiento es malo y no es admisible. Juzgamos a los demás dejando de lado la experiencia del otro y, siendo homogenizadores de la cultura, nos indignamos del hecho malo, reprochable y punible.
Desafortunadamente, muy a mi pesar y desanimándome, este no es un pensamiento propio, sino adherido a mi mente, como una verdad inherente, peor ampliamente cuestionable. Empezaré con una pequeñísima cita del Dr. Daniel Goleman: "La percepción es selección...". Y es, al parecer, una afirmación ampliamente argumentada con la vida misma, percibimos lo que queremos ver, seleccionamos qué recordaremos y qué no. Esto hace que haya una heterogeneidad del pensamiento y una divergencia constante entre personas. Esta afirmación es, tal vez, el comienzo de la subjetividad de las interpretaciones, de la no uniformidad de las consecuentes opiniones.
Ahora bien, sigamos con la teoría de Nietzsche sobre el bien y el mal (por favor, no lo desacalifiquen por su misoginia, odio por las masas, apatía natural,etc.). Friedrich resuelve que uno mismo, una etnia, un grupo humano,etc. asume lo que hace y predica (sobre todo predica) como lo más noble que puede hacerse, lo único bueno y verdadero. Esto se desenvuelve en una total subjetividad del pensamiento moral y una compulsiva obsesión por homogenizar, de acuerdo a lo que uno piensa, la actividad del hombre en una honra constante a lo bueno y noble. Explica Nietzsche que las clases poseedoras y con mayot jerarquía social se ven a sí mismas como las más nobles, ven a la masa como la escoria más vil por ser su antítesis y carecer de los "valores" que ellos poseen. Del mismo modo las personas pobres, que sienten el pesar del día a día trabajando arduamente para ganar solamente algunos centavos. Su nobleza recae en que el sufrimiento que ellos sienten es digno de ser compadecido, siendo ellos, al sufrir, nobles y buenos, no como los opresores que son malvados y crueles.
El credo popular ha sido más o menos homogenizado por lo cristiano. Estos valores cristianos han sido enseñados de generación en generación como algo absoluto e inmutable que rigen a la persona, lo que debe hacer y lo que no. Quienes nos enseñan esto son justamente nuestros padres quienes nos portegieron y cuidaron de infantes, quienes, probablemente, nos sentimos apegados y expuestos al ser quienes más han penetrado en nuestro ser: tienen demasiada influencia sobre nosotros y nos enseñan todo eso, lo unico que nos queda es aceptar esas enseñanzas como incuestionables. Más aun, defendemos con vehemencia lo aprendido, lo llevamos a términos en que todo lo que está fuera de este entendimiento es malo y no es admisible. Juzgamos a los demás dejando de lado la experiencia del otro y, siendo homogenizadores de la cultura, nos indignamos del hecho malo, reprochable y punible.
domingo, 14 de septiembre de 2008
El vacío y una propuesta
No sé, pero es unos de esos días en los cuales los sentimientos dominan. Y traté de averiguar, indagando en mi propio ser, qué es lo que pasaba. Y es que el estar no tranquilo, el estar angustiado o inestable es lo que me hace no querer estarlo. Me pregunto... ¿Por qué buscamos siempre no estar inestables? ¿El sufrimiento, ya que tanto se siente, no es de gran valor en la vida, incluso superior a la felicidad misma? ¿Por qué buscamos siempre esta imposible, idealizada y muy enaltecida felicidad?
Tal vez, y sólo tal vez, tapamos el sentido de vivir, la gran pregunta de vivir con sentido o sin él, con sucesos sensibles (cotidianos, que se perciben con los sentidos) para no pensar en eso y simplemente regocijarnos con diversos sentimientos. Sentimos, por sobre todo, y creemos en diversidad de cosas que nos dicen... buscando la felicidad como la cúspide de la vida; no lo critico, es sólo que es un sube y baja interminable. Una canción de mi banda favorita dice: "... and the world is a dream, and nothing is worth it, unless you have a god..."; y en otra parte dice: "...but we won't be saved, we'll live slaves to love, what god takes away, let's refill our holes with mud...". Y es precisamente en la última frase que me hace pensar tanto... Cuando dice holes, probablemente, se refiere al vacío que produce vivir, porque, ocasionalmente, un dios cumpliría y llenaría el sentido de vivir. Es esa pregunto intrínseca tan angustiante que es el que la vida tenga un sentido de ser trascendente. Siguiendo la misma línea, la palabra mud es la más significativa: esta se refiere a cómo nos distraemos para no afrontar la pregunta. El vivir situaciones intensas, emociones fuertes es suficiente como para distraernos de preguntarnos para qué vivimos o por qué vivimos. Sentir es lo que nos puede alejar de la lógica y razón (estos últimos dos términos son ampliamente discutibles) o, mejor dicho, del pensar en sí. Llenar ese vacío con vivir una vida bohemia, una con logros profesionales sensibles, una con tener una pareja, una con tener dinero, una sobreviviendo, etc. no serían, entonces, sino el apaciguar ese vacío existencial distrayéndonos con cosas sensibles.
Siguiendo mi lógica escéptica... ¿no podría ser el sufrir, la inestabilidad y el cambio repentino de estado de ánimo el verdadero sentido de la vida? Los altibajos, en este mundo que podemos sentir, son casi un absoluto: nos aburrimos hasta de estar felices y estables. Entonces el sufrir podría ser un verdadero estado venerable: aquél que buscamos para sentirnos vivos. Todo cambia y es, de repente, lo que menos buscamos (me refiero a las lujuriosas intenciones de la ciencias o filosofías de homogenizar cual verdad encuentran y no admitir excepciones, que todo sea estable).
-Algún día publicaré mi propio Ecce homo, muy a mi pesar: estas ideas no aparecieron espontáneamente -
Tal vez, y sólo tal vez, tapamos el sentido de vivir, la gran pregunta de vivir con sentido o sin él, con sucesos sensibles (cotidianos, que se perciben con los sentidos) para no pensar en eso y simplemente regocijarnos con diversos sentimientos. Sentimos, por sobre todo, y creemos en diversidad de cosas que nos dicen... buscando la felicidad como la cúspide de la vida; no lo critico, es sólo que es un sube y baja interminable. Una canción de mi banda favorita dice: "... and the world is a dream, and nothing is worth it, unless you have a god..."; y en otra parte dice: "...but we won't be saved, we'll live slaves to love, what god takes away, let's refill our holes with mud...". Y es precisamente en la última frase que me hace pensar tanto... Cuando dice holes, probablemente, se refiere al vacío que produce vivir, porque, ocasionalmente, un dios cumpliría y llenaría el sentido de vivir. Es esa pregunto intrínseca tan angustiante que es el que la vida tenga un sentido de ser trascendente. Siguiendo la misma línea, la palabra mud es la más significativa: esta se refiere a cómo nos distraemos para no afrontar la pregunta. El vivir situaciones intensas, emociones fuertes es suficiente como para distraernos de preguntarnos para qué vivimos o por qué vivimos. Sentir es lo que nos puede alejar de la lógica y razón (estos últimos dos términos son ampliamente discutibles) o, mejor dicho, del pensar en sí. Llenar ese vacío con vivir una vida bohemia, una con logros profesionales sensibles, una con tener una pareja, una con tener dinero, una sobreviviendo, etc. no serían, entonces, sino el apaciguar ese vacío existencial distrayéndonos con cosas sensibles.
Siguiendo mi lógica escéptica... ¿no podría ser el sufrir, la inestabilidad y el cambio repentino de estado de ánimo el verdadero sentido de la vida? Los altibajos, en este mundo que podemos sentir, son casi un absoluto: nos aburrimos hasta de estar felices y estables. Entonces el sufrir podría ser un verdadero estado venerable: aquél que buscamos para sentirnos vivos. Todo cambia y es, de repente, lo que menos buscamos (me refiero a las lujuriosas intenciones de la ciencias o filosofías de homogenizar cual verdad encuentran y no admitir excepciones, que todo sea estable).
-Algún día publicaré mi propio Ecce homo, muy a mi pesar: estas ideas no aparecieron espontáneamente -
jueves, 11 de septiembre de 2008
Comprendiendo
La verdad es que mi mente en estos momentos no está apta para expresar algo, ni el más simple de los temas. Es verdad, me acabo de levantar. Ayer traté, en vano, de hacer una publicación acerca de los géneros y mis ideas sobre ellos. Hallé, sin embargo, que es un tema intratable porque soy aún bastante ignorante en ese tema. Pero... ¿no sería mejor hablar sobre lo que se me viene a la mente conforme escribo (aunque la cabeza de duela)? Tal vez así ustedes (quienquiera que lea) podrán entrar un poco en mi mente... claro, si quieren comprender. Y esa palabra que es tan clave para poder leer un libro: comprender. El poder comprender un texto nace de la verdadera motivación de querer escuchar, entender y saber qué es lo que piensa el autor... ¡Con razón! Nunca podía leer textos que me mandaban a leer por obligación. Claro, al final, después de mucho esfuerzo, lograba entenderlos pero sólo después de un largo rato de haberlos estado leyendo.
Siguiendo el tema, sobre comprender, permítanme, pues, contarles sobre lo necesario en mi vida y la importancia de comprender. Tal vez uno de mis mayores secretos, que estoy seguro no funciona para todos, es cual ayuda mejor entre las relaciones. Comprender, escuchar, entender de verdad. Y es que eso puede ser aprendido y puede ser que ayude a llevarse mejor con los demás. El problema mío es que necesité siempre de compañía y de gente a mi alrededor, por eso lo que les contaré (estando aún no muy seguro, por ser un secreto) es más o menos empírico, pero altamente existencialista.
Supongamos, entonces, que uno habla con un amigo y en medio de la conversación este le plantea un problema suyo muy grave e importante para él. Ahora, lo que la mayoría de personas hace (de eso estoy seguro) es, comparando con su propia experiencia, decir lo que opinan sobre el tema y cómo solucionarlo. Pero... ¿qué tal si a usted no le parece verdaderamente un problema sino más bien algo pasajero que no tiene tanta relevancia como otros problemas? Usted probablemente dirá: "no es para tanto, amigo mío, esto pasará ya verás", "yo he pasado por lo mismo, no es gran cosa". Sí, esto podría tranquilizar a un amigo, o hacerlo sentir más nervioso aún por no sentir que entendió la magnitud del problema (la segunda reacción es siempre más probable). Todo esto es asumiendo usted no le parezca malo ninguno de los actos realizados en el relato del amigo, las respuestas serían fuertes como: "¡pero cómo va a ser eso! estás mal, ¡cómo se te ocurre!".
Intrínseco en mí estuvo, siempre, el acto de comprender al otro, de entender qué es lo que pasa antes de dar mi opinión, si es que la daba. Esto tiene su génesis en la necesidad de sentirme parte de un grupo, para eso, tenía que escuchar lo que me cuenten, para poder formar parte de ese pequeño mundo que es la otra persona. Escuchar al otro es un arte difícil en el cual muchos emplean técnicas como el parafraseo (decir en tus propias palabras) o tratar de adivinar qué es lo que siente (comunmente caigo en esta técnica). Lo más estimulante para el amigo herido, lo que más lo llenara, o lo que, según Stephen Covey, le dará un aire psicológico. El que otro entienda, paso a paso, lo que tú quieres decir es que por fin alguien sepa por lo que estás pasando, que alguien se horrorize, se sienta triste o se ría contigo sobre lo que estás contando. Entonces, entendamos primero qué es lo que se nos comunica, no en nuestra cabeza,tratando de interpretar, sino preguntando si lo que estás interpretando es lo correcto, lo que el otro está diciendo y como lo que el otro quiere que se interprete. Verbigracia: "quiero morir porque mi hermano ha muerto"... ¿Qué quiere decir esto? a simple vista la persona está triste porque su hermano a muerto... pero qué tal si lo dice porque está reflexionando y quiere estar donde su hermano está, seguirlo en la imaginación... o si lo dice porque quiere seguir una línea de hacer todo lo que el hermano hace, no por tristeza, sino por compromiso. Miles de respuestas hay para eso, únicamente preguntando se puede hallar la respuesta.
Siguiendo el tema, sobre comprender, permítanme, pues, contarles sobre lo necesario en mi vida y la importancia de comprender. Tal vez uno de mis mayores secretos, que estoy seguro no funciona para todos, es cual ayuda mejor entre las relaciones. Comprender, escuchar, entender de verdad. Y es que eso puede ser aprendido y puede ser que ayude a llevarse mejor con los demás. El problema mío es que necesité siempre de compañía y de gente a mi alrededor, por eso lo que les contaré (estando aún no muy seguro, por ser un secreto) es más o menos empírico, pero altamente existencialista.
Supongamos, entonces, que uno habla con un amigo y en medio de la conversación este le plantea un problema suyo muy grave e importante para él. Ahora, lo que la mayoría de personas hace (de eso estoy seguro) es, comparando con su propia experiencia, decir lo que opinan sobre el tema y cómo solucionarlo. Pero... ¿qué tal si a usted no le parece verdaderamente un problema sino más bien algo pasajero que no tiene tanta relevancia como otros problemas? Usted probablemente dirá: "no es para tanto, amigo mío, esto pasará ya verás", "yo he pasado por lo mismo, no es gran cosa". Sí, esto podría tranquilizar a un amigo, o hacerlo sentir más nervioso aún por no sentir que entendió la magnitud del problema (la segunda reacción es siempre más probable). Todo esto es asumiendo usted no le parezca malo ninguno de los actos realizados en el relato del amigo, las respuestas serían fuertes como: "¡pero cómo va a ser eso! estás mal, ¡cómo se te ocurre!".
Intrínseco en mí estuvo, siempre, el acto de comprender al otro, de entender qué es lo que pasa antes de dar mi opinión, si es que la daba. Esto tiene su génesis en la necesidad de sentirme parte de un grupo, para eso, tenía que escuchar lo que me cuenten, para poder formar parte de ese pequeño mundo que es la otra persona. Escuchar al otro es un arte difícil en el cual muchos emplean técnicas como el parafraseo (decir en tus propias palabras) o tratar de adivinar qué es lo que siente (comunmente caigo en esta técnica). Lo más estimulante para el amigo herido, lo que más lo llenara, o lo que, según Stephen Covey, le dará un aire psicológico. El que otro entienda, paso a paso, lo que tú quieres decir es que por fin alguien sepa por lo que estás pasando, que alguien se horrorize, se sienta triste o se ría contigo sobre lo que estás contando. Entonces, entendamos primero qué es lo que se nos comunica, no en nuestra cabeza,tratando de interpretar, sino preguntando si lo que estás interpretando es lo correcto, lo que el otro está diciendo y como lo que el otro quiere que se interprete. Verbigracia: "quiero morir porque mi hermano ha muerto"... ¿Qué quiere decir esto? a simple vista la persona está triste porque su hermano a muerto... pero qué tal si lo dice porque está reflexionando y quiere estar donde su hermano está, seguirlo en la imaginación... o si lo dice porque quiere seguir una línea de hacer todo lo que el hermano hace, no por tristeza, sino por compromiso. Miles de respuestas hay para eso, únicamente preguntando se puede hallar la respuesta.
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